Autor Futbol
19 desembre 2018 a 20:00

Busquets, la regularidad tiene un nombre

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FC Barcelona 6 Rayo Vallecano 1 by (CC BY-SA 2.0)

FC Barcelona 6 Rayo Vallecano 1 by (CC BY-SA 2.0)

“F.C.BARCELONA 6 – RAYO VALLECANO 1″by  (CC BY-SA 2.0)

El centrocampista sabadellense es el mejor pivote defensivo del mundo desde hace varios años, aunque no suele estar reconocido como tal en los premios individuales.

Pocos futbolistas podrán tener la incidencia que está teniendo Sergio Busquets en su carrera deportiva. Desde sus inicios con Pep Guardiola, el de Sabadell ha demostrado su liderazgo a través de un juego pocas veces antes visto en un jugador en su posición, la de pivote defensivo. A sus enormes dotes de ladrón, el futbolista del FC Barcelona y de la selección española también destaca por su enorme talento con el balón en los pies, siendo casi imposible quitárselo y con el que les da salida ofensiva a sus equipos desde la parcela más retasada del campo.

Fue en 2008 cuando un Pep Guardiola recién aterrizado en el primer equipo del Barça le dio la oportunidad de brillar y hacerse con el timón de la sala de máquinas de uno de los mejores clubes del mundo. Por aquel entonces, un joven chaval de 20 años asumió con gran éxito, a pesar de ser criticado tras su primer partido, la tarea encomendada por el técnico de Santpedor. Y desde entonces, algo más de una década después, el sabadellense se ha convertido, reconocido por el mundo entero, en el mejor pivote del planeta.

Busquets tiene ese algo que le hace seguir creciendo casi cada año que pasa, además de hacer mejores a todos sus compañeros. De hecho, fue ya en esa primera campaña una de las piezas claves del Barça del triplete, el logrado con Pep. 41 partidos y unos 2500 minutos así lo ratificaron. Tal fue su explosión ya en su curso de debut en la élite que todo un emblema en su posición como Yaya Touré tuvo que marcharse al Manchester City viendo el monstruo que se le venía encima.

Un promedio de 48 partidos por temporada

Desde entonces, ninguna temporada ha bajado de esos números, que realmente solo han crecido. Con una media de 48,2 partidos por campaña, contabilizando la primera, Sergio es una de las piezas clave de la mejor década del FC Barcelona. Una insignia del club y un ejemplo para todos aquellos chavales de la cantera que sueñan con triunfar algún día en el primer equipo.

Por todo ello, si su carrera se puede definir con una palabra, esta seguramente podría ser regularidad. Y es que el 5 del Barça es un hombre tranquilo, sin muchos focos, que realiza un trabajo oscuro tremendo y que vive a la sombra de los cracks que marcan los goles, como Lionel Messi o Luis Suárez. Sin embargo, seguramente él es uno de los futbolistas más importantes del conjunto culé desde su salto en 2008 y por eso es uno de los cuatro capitanes desde hace ya algunos años.

La esencia del toque y sacarla jugada desde atrás por parte del equipo azulgrana está evidenciado en un futbolista que, seguramente, cuando se retire, no tendrá comparación alguna con otro en su mismo puesto. Lo logrado por Busquets supera los límites de lo insospechado, aunque muchos decidan no tenerlo en cuenta a la hora de repartir los méritos de la prodigiosa década del Barcelona, como ocurre con el prestigioso premio Balón de Oro en el que el de Sabadell nunca ha estado entre los 30 nominados a pesar de haber ganado lo que ha ganado y en la forma en que lo ha hecho, como titular indiscutible tanto en la selección como en Can Barça fuera quien fuera el entrenador.

A sus 30 años, Sergio es consciente de que le pueden quedar pocos por dar en el fútbol de máxima exigencia y por ello comienza a plantearse una retirada que servirá a muchos para darse cuenta de lo que de verdad significaba tener a este hombre de tu lado en un campo de fútbol.

Aunque, por el momento, el 5 prefiere centrarse en realizar una temporada que ha comenzado muy bien para ellos y que podría ayudarle a seguir engrosando su palmarés. El Barça marcha primero en LaLiga Santander, tiene un enfrentamiento relativamente sencillo en los octavos de final de la Copa del Rey y se enfrentará al Olympique de Lyon en los de Champions League. Observando el nivel que los azulgranas han mostrado en esta casi primera mitad de campaña, todo hace indicar a que aspirarán a todos esos títulos, coleando en la mente de los aficionados, y en la del club, el hecho de lograr su tercer triplete en su historia. Razones a tener en cuenta a la hora de valorar las aspiraciones culés en los bonos.

Busquets, imprescindible en sus 30 títulos

Por el momento, el de Sabadell ha ganado siete Ligas Santander, seis Copas del Rey, tres Champions, tres Mundialitos de clubes, seis Supercopas de España, tres Supercopas de Europa, una Copa del Mundo y una Eurocopa. Un total de 30 trofeos que engrandecen el palmarés de uno de los mejores jugadores de la historia, al menos uno de los que más títulos de élite han ganado, en una clasificación en la que podrá seguir escalando posiciones los próximos años, debido a que aún le queda algo de cuerda para dar en el Barça.

Todo esto hace coincidir con la mejor época del Barcelona así como con la de España, precisamente en dos equipos en los que Sergio dominaba y mandaba desde su posición sobre el campo. A lo largo de su carrera ha dado igual quién estuviera en el banquillo o la competencia que tuviera tanto en la selección como en su club, ya que este siempre lo ha jugado prácticamente todo, lo que le coloca a la misma altura de otros dos genios con los que brilló en el centro del campo, como son Xavi Hernández y Andrés Iniesta, sus socios más leales con los que hizo disfrutar al público con un fútbol de salón.

Estos dos sí que copaban algo más de protagonismo que Busquets, pero siempre tuvieron claro que él era el que les guardaba las espaldas y el iniciador del juego. De hecho, tampoco parece coincidencia que el mejor momento de ambos haya sido cuando Sergio compartió vestuario con ellos, pues este les permitía moverse con mayor libertad en ataque sabiendo que si perdían el balón estaba él para correr para recuperarlo, además de tener otro compañero con el que asociarse en ese juego de triangulaciones tan característico en Can Barça.

Esto es uno de los ejemplos más claros de cómo Busquets hace mejores a sus compañeros, y como ha permitido, tanto a su club como a España, poder defender solo con él más los dos defensas centrales, pudiendo dejar a los laterales más sueltos para profundizar por banda y sumarse al ataque casi como un centrocampista más.

Sin duda, un futbolista irrepetible que, a pesar de que muchos expertos no le hayan tenido en cuenta, ha vivido una carrera impresionante, plagada de títulos y con una regularidad pocas veces anteriormente vista, ya que ronda los 50 partidos con su club cada temporada desde que, hace ya una década, diera el salto al primer equipo del Barcelona.

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